En León es difícil concebir la difusión cultural sin el trabajo de Miguel Ángel Torres Padilla. Involucrado desde joven en teatro, cine, música y literatura, dedicó al menos 30 años de su vida a la gestión cultural y desarrolló innumerables proyectos: exposiciones plásticas, presentaciones de libros, conciertos, muestras de artesanías y esculturas.

A los 26 años ingresó a la Dirección de Promoción Cultural en el entonces Consejo para la Cultura de León. Y fue el responsable de estructurar programas para artistas plásticos con su contacto directo con los creadores de la ciudad en todas las disciplinas.

Su labor como servidor público fue hacer de enlace entre la comunidad artística y el gobierno. Logró abrir espacios a los artistas locales para que se presentaran en los foros institucionales como la sala Polivalente del Teatro Doblado, la Casa de la Cultura y el Teatro del Seguro Social.

Tras dejar su cargo como funcionario, arriesgó su capital en un concepto que sería reconocido como uno de los mejores centros de difusión de arte alternativo de todo el país. Comparado con peñas como El Sapo Cancionero en el D.F., la Peña Cuicacalli de Guadalajara o La Casa de Pancho Villa, en Monterrey.

La casa marcada con el número 511 de la calle Pino Suárez, primera sede del Centro Cultural La Buhardilla, abrió sus puertas en 1993 y la ciudad ganó un espacio alternativo para las expresiones artísticas. En ese entonces Miguel tenía 30 años, ya era empresario cultural, promotor alternativo y uno de los líderes de opinión en el ámbito artístico local. En 1998 obtuvo el apoyo de Conaculta para la difusión de las artes plásticas y remodeló el espacio para transformar una parte en galería de arte. En honor a un pintor leonés independiente la bautizó como ‘Galería Ismael Escobedo’.

Al mismo tiempo que administraba La Buhardilla fue consejero del Instituto Cultural de León. Su postura nunca cambió: insistió en el apoyo a los artistas locales. Cada semana había actividades en La Buhardilla: exposiciones, obras de teatro, proyecciones de cine alternativo, conciertos y presentaciones editoriales.

Al cierre del espacio la ciudad perdió también un importante foro de arte independiente. Pero Miguel no se detuvo: continuó con la empresa cultural ‘Producciones Lapislázuli’. Tenía un proyecto de revista cultural y otro donde fusionaría la música, el arte y la poesía. Aún enfermo continuó con su labor de gestor cultural hasta morir enLeón el 18 de mayo del 2014Miguel es de esas personas que trasciende a la muerte. La mayoría de los artistas locales recibieron su impulso y lo recuerdan con respeto y cariño.

Hoy los ‘Buhardillos’, como él los llamaba, tienen el compromiso de continuar con el trabajo. También es tiempo de pensar en un espacio que conserve la memoria de los creadores locales que fallecen. De nada servirá un Museo de Identidad si no recordamos a la gente que la forma.

 

IN MEMORIAM

 

  • Edgar Oceransky
    Cantautor
    Gracias querido amigo por dar luz con tu buhardilla a nuestras vidas y a nuestra obra.
  • Katia Nilo
    Promotor a cultural
    Un ser brillante, intenso, testarudo. Atrevido, lúdico… amigo radical… enemigo temporal. ¡Gracias siempre Miguel! ¡Buenas noches!
  • Bertha González
    Actriz de cine y teatro
    Eran tiempos de mucha sed. Sed de sueños, de escenario, de locura… Miguel creó una Buhardilla en la que había mucho que beber.
  • Fernando Delgadillo
    Cantautor
    Camarada, algo muy cortito para el Miguelón. Ojalá siempre haya gente como tú, hermano. Buen viaje compañero de tantas…