Durante el periodo de Ronald Reagan como presidente de Estados Unidos se vivió un total hermetismo sobre el SIDA y los miles de muertes a causa del virus en la década de los 80. Esto originó la campaña Silence is Death. Así inicia esta entrevista con el músico, compositor y educador  David Dove, reconocido jazzista que acaba de visitar Guanajuato. 

 

David Dove fue invitado a México para participar en el ciclo Desbordamientos que dirige el músico Fernando Vigueras en la Ciudad de México; y en Guanajuato, a través de Proyecto Antipasto y Transónica, impartió un taller y ofreció un concierto de Música Creativa.

John Cage es el icono del silencio como concepto artístico y Dove aboga por el trabajo social desde el arte. Menciona a Pauline Oliveros (artista clave en la música electrónica y experimental) como una persona que marcó su vida y su profesión, al tener una relación de amistad y de creación que originó la organización namelesssound.org presidida por Dove y su especialización artística que le da reconocimiento en todo el mundo como un referente directo de la improvisación libre.

 

– Hablando sobre el periodo del presidente Reagan y su silencio, pensé en una similitud entre este hecho político y la falta de consciencia de la sociedad, es decir, cuando la gente no escucha otras voces no tiene idea de los sonidos y ecos a su alrededor, no tiene una experiencia completa de la vida ni del mundo donde estamos, ¿qué piensas sobre esta  conexión?

– Las diferentes prácticas que se hacen en la improvisación son de escucha, los ejercicios en los talleres y mi trabajo es de este tipo, tú puedes hacer todo tipo de música, pero en realidad estas prácticas te hacen expandir tu consciencia. Yo siento empatía por la escucha. Puedes tener compasión o empatía, es una extensión de este trabajo.

 

– En Nameless Sound trabajas con niños ¿es visible ese cambio de consciencia? Quizás ellos en el futuro no serán músicos, pero la forma de ver su entorno cambia, al escuchar el viento, el agua, los pájaros, los auto….

– Trato de hacerlo. Es una aproximación a la música, una introducción a la creatividad, es un trabajo de arte enfocado a ti mismo. La teoría de la educación es asombrosa, trato de aprender la misión de la vida. Cuando trabajas con niños eres un observador, tus ojos y oídos están con ellos. Sentir hacia dónde van es muy experimental. No sabes a dónde te llevará y creo que es importante tener una intención clara, un corazón claro.

 

-¿Es igual a la improvisación?

-Sí. Es igual a la música, seguir el proceso y el siguiente que está por venir. Yo no sé qué pasará, mi intención es clara, pero lo hago y trato de hablar y enseñar. Me absorbo y es muy apasionante descubrir que nosotros somos maestros de nosotros mismos. Yo vivo por eso, es un trabajo genial, estoy agradecido por esto.

 

– ¿Qué fue lo que te llevó a ese camino?

– Tocaba en una banda de rock y me interesaba todo tipo de música. A los 21 años me interesaba el jazz, pero me pareció muy estático hasta que un amigo me regaló un disco de avant garde. Escuche algunos ruidos que no entendía pero me fascinaron y me di cuenta de que podían no ser errores técnicos, fue realmente hermoso. Me abrí a las posibilidades y a encontrar belleza en cosas que quizá puedan ser feas para otras personas. Es la esperanza que tengo en los niños, quizá no sean músicos, pero se abren. Además vi las posibilidades de trabajo con la música, terapia, enseñanza, directores de programas de niños sin hogar o específicos para músicos.

 

– ¿Cómo ha sido tu experiencia en México?

– Creo que realmente es muy fuerte el movimiento de música experimental en México. Es muy especial estar aquí, pues soy de Texas y es muy cercano a México culturalmente, musicalmente, geográficamente y en relaciones humanas. He tocado en Mérida, Monterrey, Ciudad de México, Tlaxcala y Guanajuato. La gente es muy abierta conmigo. En Guanajuato encontré un asombroso grupo, muy diferentes cada uno pero todos comprometidos con el arte.

Es importante hacer vínculos. En Nameless Sound hay un programa para crear un puente entre las dos escenas ‘Acuerdo de Música Libre/Free Music Agreement’  para que músicos de Texas y de México creen algo en conjunto que se presente aquí y en Estados Unidos.